martes, 30 de octubre de 2012

DOS EMINENTES CIENTÍFICOS EXPLICAN LAS EXPERIENCIAS CERCANAS A LA MUERTE

El Dr. Stuart Hameroff, profesor emérito de los Departamentos de Anestesiología y Psicología y Director del Centro de Estudios de la Conciencia en la Universidad de Arizona, en EE.UU. junto con el físico británico Sir Roger Penrose, han dado a conocer una teoría respecto a las experiencias cercanas a la muerte que entrelaza la ciencia con la mística de una manera poco común, pero que quienes leen frecuentemente este blog, sabrán que compartimos ( obviamente, no literal sinó conceptualmente ), ya que nuestra opinión sobre las religiones y otras manifestaciones espirituales es que tienen bases científicas deformadas y distorsionadas por el tiempo y por el propio efecto de "teléfono roto" y la viciosa tendencia a la fábula que son inherentes a la propia naturaleza del ser humano cuando intenta transmitir percepciones empíricas y sólo consigue convertirlas en ceremonias y tradiciones que conservan formas pero nó contenidos.
Penrose y Hameroff ( ver foto abajo ) sostienen que el alma está formada por sustancias cuánticas, que cuando dejan el sistema nervioso, entran  en el universo, en donde persisten.
De acuerdo con esta idea, la conciencia es un programa para un ordenador cuántico en el cerebro que pueden persistir en el universo incluso después de la muerte, explicando las percepciones de aquellos que tienen experiencias cercanas a la muerte.
El concepto se basa en una teoría cuántica de la conciencia que han desarrollado y sostiene que la esencia de nuestra alma está contenido dentro de estructuras llamadas microtúbulos dentro de las células cerebrales, y que la experiencia de nuestra conciencia es el resultado de los efectos cuánticos de la gravedad de estos microtúbulos, una teoría que llamaron Reducción Orquestada Objetiva (Orch-OR).
Por lo tanto, nuestras almas serían más que la interacción de las neuronas en el cerebro y estarían construídas a partir de la estructura misma del universo y podrían haber existido desde el principio de los tiempos. 
El concepto es similar a las creencias más antigüas ( y por ende, menos deformadas ), tanto budistas como hindúes de que la conciencia es una parte integral del universo  y de hecho eso es realmente todo lo que pueda haber, una posición similar al idealismo filosófico occidental.
Con estas convicciones, el Dr. Hameroff sostiene que en una experiencia cercana a la muerte los microtúbulos pierden su estado cuántico, pero la información que contienen no es destruida, sinó que simplemente deja el cuerpo  y regresa al cosmos.
"Digamos que el corazón deja de latir, la sangre deja de fluir, y los microtúbulos pierden su estado cuántico. La información cuántica en los microtúbulos no se destruye, no puede ser destruida, sólo se distribuye y disipa a través del universo.Si el paciente es resucitado, esta información cuántica puede regresar a los microtúbulos y el paciente dice:" Tuve una experiencia cercana a la muerte ".
Y agrega: "Si no se logra revivir al paciente y éste muere, es posible que esta información cuántica pueda continuar existiendo fuera del cuerpo, tal vez indefinidamente, como un alma". explica el Dr. Hameroff, quien cree que a través de nuevos hallazgos en física cuántica y el papel que ésta desempeña en los procesos biológicos( como en la navegación de las aves o la fotosíntesis ), algún día podrá probar su teoría.
Obviamente, su teoría tiene férreos opositores entre la comunidad científica, como el físico del MIT Max Tegmark uno de los muchos científicos que ls ha desafiado, en un documento que es ampliamente citado por los opositores. 

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