viernes, 4 de enero de 2013

EXPULSADO DEL COLEGIO POR APUNTAR A SU COMPAÑERO CON EL DEDO

La escuela de primaria Roscoe Nix, del estado de Maryland en los EE.UU., expulsó por un día a un alumno de seis años, después de que éste hiciera un gesto con sus dedos simulando disparar un arma a uno de sus compañeros y dirigió una carta a sus padres informándoles que su hijo se había visto involucrado en un "serio incidente", según informa el periódico "The Washington Examiner".
Sensibilizados por la proximidad en el tiempo de la la masacre en Connecticut, las autoridades de la escuela tuvieron un gesto extremadamente desproporcionado, según el abogado del menor Robin Ficker, quien cree que lo correcto habría sido llamar a los padres para comentar el hecho, en lugar de reaccionar con la dureza conque lo hicieron.
La paranoia no tiene fronteras, y sus consecuencias se ven a diario tanto en aeropuertos como en instituciones públicas, incluídas los colegios como éste, que han manchado el expediente del niño con un informe que dice que amenazó con disparar a un compañero.
La decisión de la instituciòn puede ser apelada, pero previamente está prevista una reunión para discutir el suceso, suponemos que recobrando el sentido común que la paranoia destruye,  colocando al ciudadano común en manos de locos irracionales  ( aunque luego aleguen "locura temporaria" ) que realizan actos propios de manicomio, pero que en lugar de estar confinados en instituciones de resguardo, detentan posiciones de poder, léase fuerzas de seguridad, gobernantes o maestros ( imagínense si colocan personal armado para custodiar escuelas, qué consecuencias podría acarrear esta paranoia que, guste o no guste, se coloca en un nivel similar al del mal que pretende evitar ).
Desde esta posición, respecto a la portación y el control de armas, vamos a tomar una frase de detractores y otra de defensores: combatir armas con armas es una locura, pero no hay que confundirse: las armas somos nosotros.

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