sábado, 23 de junio de 2012

HIJOS DE LOS ELOHIM

"Ahora bien, sucedió que comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la haz del suelo y les nacieron hijas; y observando los hijos de Elohim que las hijas del hombre eran hermosas, tomaron para sí esposas entre todas las que habían elegido (... ).
Existían por aquellos días en la tierra los gigantes, e incluso después de esto, cuando los hijos de Elohim se llegaban a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos, que son los héroes, desde antaño varones renombrados"( Génesis, 6:1-4 ).
Este sorprendente y controversial pasaje de la biblia hebrea, al igual que toda la lectura de este texto cuando se lo hace despojado de fanatismos, ha sido motivo de múltiples elucubraciones.
Antes de sumergirnos en mayores profundidades, hay que destacar que, pese a que para los creyentes y exágetas se trata de un texto perfecto e infalible  ( por ser palabra de dios y como dios no puede equivocarse la biblia tampoco puede ), analizada empíricamente, resulta ser una compilación de miles de anteriores textos religiosos del más diverso orígen introducidos tal como se encontraron, sin plantearse la exactitud o coherencia de los mismos, sin ni siquiera una cronología adecuada, que mezcla héroes propios del pueblo que lo redactó con otros mucho más ancestrales y originarios de otras culturas, aunque atribuyéndoselos como propios, bajo la típica influencia del sesgo del dominio.
Todo lo antedicho no es arbitrario: un simple análisis objetivo con cruce de datos de los distintos pasajes de la obra, evidencian innumerables contradicciones, tanto cronológicas como mitológicas, incluyendo un evidente politeísmo que actualmente se niega, o cuando ya se vuelve intelectualmente insostenible su negación, se lo disfraza, y es allí cuando los múltiples dioses se convierten en ángeles, figuras que aparecen como lacayos de un dios único salvando así a un monoteísmo completamente insostenible. 
Así, Yahvé, Satán, Luzbel y tantos otros dioses presentes en el texto, serían simplemente los Elohim, expresión que, como ya lo mediatizara el escritor Zecharia Sitchin, traducida correctamente significa, en plural numérico, "los dioses" o "los poderosos", aplicándose la expresión a las numerosas deidades o seres sobrenaturales que al parecer pululaban por el mundo por aquel entonces, ejerciendo su despiadada voluntad, para bien o mal de la humanidad, hacia la cual parecían profesar una relación amor-odio muy "humana". 
El caso es que tanto la biblia hebrea como los demás textos sagrados ancestrales pertenecientes a otras culturas y religiones como las escrituras védicas, la mitología griega, los pueblos mapuche, maya, chino, japonés o hopi entre tantos otros, describen un complejísimo universo del cual sólo nos quedan las tan humanas simplificaciones y distorsiones, y en él se mencionan dioses "poderosos" y "caprichosos" y de ninguna manera bondadosos a ultranza ( patología de un sistema de creencias tendencioso que deberíamos tratar de corregir de una vez por todas en nuestra mentalidad: un dios "bueno" debería interpretarse sólo como una propuesta de superación, sin transferencias icónicas ) sinó, precisamente, esclavos de sus fanfarrones y vanidosos caprichos, y permanentemente belicosos entre ellos.
De esos dioses podríamos ser hijos ( como también lo interpreta el director de cine Ridley Scott en su última película "Prometeo" ), aún cuando se trate de un amargo trago que a muchos pueda resultarle directamente insoportable e inaceptable, y por ende habría que considerar que, si fuera posible que en estos niveles creacionistas pudiera existir algún tipo de deuda, más que deberles nuestra especie pleitesía, sería la suya quien nos debería una explicación, o, al menos, un sincero pedido de disculpas ( y en nuestra manera de pensar no estamos inventando nada nuevo, sinó simplemente colocándonos en una misma línea de con personajes bíblicos como Nimrud y otros rebeldes humanos de la prehistoria ).
Para hacer una extrapolación razonable entre simbología y empirismo e intentar determinar las características generales de los Elohim, vamos a tomar ahora algunos caminos, a sabiendas de que pueden ser tan tendenciosos como cualquier otro y tratando de no generar un erróneo exceso de confianza con los resultados.
¿Porqué tenían alas?. Porque podían volar, quedando a partir de allí a la interpretación de cada uno si volaban realmente con alas en sus espaldas, dominaban tecnologías que desafiaban la gravedad ( el magnetismo, manejado con instrumentos correctos, puede hacer levitar cualquier cosa en el universo ), o ambas cosas a la vez, en cuyo caso tenían alas artificiales para lograr una correcta aerodinamia.
O, como tercer opción: el humano representó a alguien que volaba con lo único que hasta entonces conocía en su planeta que fuera capaz de eleverse por sobre el suelo.
¿Eran buenos o malos?. Eran una especie, y como en toda especie ( al menos las conocidas por nosotros ) podemos suponer que debió haber un proceder antinómico ( por ejemplo, dentro de los simios el bonobo posee un pacifismo  directamente proporcional a la agresividad del chimpancé ) y además es bueno recordar que sus acciones eran definidas como "buenas" o "malas" desde la óptica humana y conforme a las consecuencias que tuvieran para con nuestra especie, y de ninguna manera definían los códigos propios de la especie en cuestión, aunque sí pueden haber definido la magnitud de su sensiblidad y consideración para con el resto de los seres vivientes.
Por ejemplo: si Usted decide podar y fumigar el jardín de su casa difícilmente podrá encontrar en ello una motivación maligna.
Sin embargo, habrá varias especies de insectos, gusanos y tal vez hasta roedores y topos, que considerarán su accionar con maligno, magnicida y completamente injusto, y tal vez sería bueno que trate de imaginar,  de paso, cómo reaccionaría Ud. si todos estos seres vivientes pudieran llegarse hasta el living de su casa y hacerle un indignado reclamo.¿Qué tipo de dios sería Ud. para con ellos?.
¿Eran bellos o monstruosos?. Eran tal como el filtro de la subjetividad humana permitía verlos.
El que trae progreso y bienestar, es bello en la conciencia colectiva. El que por el contrario apareja destrucción, es monstruoso. Y ambas cualidades se independizarán inmediatamente de la apariencia física.
¿Ejemplo?.Usted vé una imágen " del diablo" y lo asocia con algo horrible, aún cuando el rostro y el físico del demonio sean perfectos. 
Podemos especular que tenían o bien un hábitat acuático, o bien ciudades o bases debajo del agua, dada la frecuencia conque se citan dioses-pez surgiendo desde lo profundo de las aguas, y respecto a su apariencia, puede que guardara cierta semejanza ( en su apariencia física, en su piel, en su indumentaria, si la tenían, o en algún gadget bio-tecnológico que llevaban casi permanentemente adosado a sus cuerpos ) con los reptiles de nuestro planeta, si consideramos las representaciones recurrentes de dioses - serpiente en innumerables textos sagrados.  
Así es, hoy por hoy,  nuestra arriesgada especulación ( que podemos cambiar e incluso defenestrar mañana mismo o incluso en el instante de estar colocando el punto final a esta frase ) basándonos en la limitada observación que podemos realizar de los textos ancestrales.
Regresando al término "Los Hijos de Elohim" del Génesis que inició este post, para poder determinar con cierto grado de exactitud quiénes eran, nos remitiremos al Libro de Henoc, un intertestamentario que forma parte del canon de la biblia de la iglesia ortodoxa ( por supuesto no aceptado como canónico por la iglesia católica que condenó a muerte por hereje a un defensor a ultranza de la obra, el obispo Prisciliano en 385 d.c. ), muy apreciado por los primeros cristianos, y de orígen incierto, aunque la tradición se lo atribuye al personaje antediluviano Henoc, hijo de Yéred, padre de Matusalén y bisabuelo de Noé, según el propio Génesis ( 5:18-24 ), antepasados que adquieren otros nombres ( y retroceden algunos siglos ) si nos guiamos por los textos sumerios.
Según el Génesis 5:24. Henoc estaba permanentemente en diálogo con los Elohim y era invitado a "pasear por los cielos" con ellos asiduamente, hasta que lo abdujeron de manera definitiva en el día de su 365 cumpleaños, como también lo confirma el mismísimo san Pablo en la Epístola a los Hebreos 11:5: " por la fé, Henoc fue transportado para que no conociese la muerte ni fuera hallado, porque dios lo trasladó."
En el Libro de los Jubileos ( texto apócrifo de tono midrásico en el capítulo 4:21 se dice de él: "durante 300 años, Henoc aprendió todos los secretos del cielo y de la tierra de los hijos de los dioses", así que su libro aparentemente merece el mayor de los respetos, y él escribió que conoció en persona a los Elohim en el capítulo seis de su libro, donde relata lo siguiente:
1.Así sucedió, que cuando en aquellos días se multiplicaron los hijos de los hombres, les nacieron hijas hermosas y bonitas;
2.y los Vigilantes hijos del cielo las vieron y las desearon, y se dijeron unos a otros "Vayamos y escojamos mujeres de entre las hijas de los hombres y engendremos hijos".
3.Entonces Shemihaza que era su jefe les dijo: "temo que no queráis cumplir con esta acción y sea yo el único responsable de un gran pecado"
4.Pero ellos le respondieron: "Hagamos todos un juramento y comprometámonos todos bajo un anatema a no retroceder en este proyecto hasta ejecutarlo realmente"
5.Entonces todos juraron unidos y se comprometieron al respecto los unos con los otros, bajo anatema.
6.Y eran en total 200 los que descendieron sobre la cima del monte que llamaron "Hermon" porque sobre él habían jurado y se habían comprometido mutuamente bajo anatema.
7.Estos son los nombres de sus jefes: Shemihaza, quien era el principal y en orden con relación a él: Ar'taqof, Rama'el, Kokab'el, Tami'el, Ra'ma'el, Dani'el, Zeq'el, Baraq'el, Asa'el, Harmoni, Matra'el, Anan'el, Sato'el, Samsi'el, Sahari'el, Tumi'el, Yomi'el y Yehadi'el.
8.Estos son los jefes de decena.
El texto es tan claro y descriptivo que exime de mayores comentarios:  un grupo de ángeles confabulados deciden yacer junto a las apetitosas hijas de los hombres en plan orgiástico, desacreditando para siempre  el espíritu puro de los ángeles celestiales devolviéndoles su humana ambivalencia ( pues lo humano no pertenece sólo al terrícola ), eligen las mujeres más bellas y, junto con la intimidad sexual les revelan "secretos eternos que se cumplen en los cielos", prácticas medicinales avanzadas y toda clase de pecadillos sexuales.
Como consecuencia de estas prácticas, las mujeres quedan embarazadas de gigantes ( luego considerados semi-dioses ), como lo relata el propio Henoc en su capítulo 7 y lo repite en el 9:
1.Ellos han ido hacia las hijas de los hombres y se han acostado con ellas y se han profanado a sí mismos descubriéndoles todo pecado
2.Luego, estas mujeres han parido en el mundo gigantes, por lo que la tierra se ha llenado de sangre e injusticia.
Finalmente, relata cómo eran los bebés que engendraban los "hijos de los Elohim" ( pues así eran llamados los ángeles, es decir, "hijos de dioses", sin especificar porqué la diferenciación con sus supuestos padres ):
2."Cuando el niño nació su carne era más blanca que la nieve, más roja que la rosa, su pelo era blanco como la lana pura, espeso y brillante y con ojos como los rayos del sol que al abrirse iluminan toda la casa".
Algunos eruditos opinan que los genes de "los hijos de los Elohim" aún perduran hoy día: son los albinos de tipo OCA1A, en cuya condición genética hay una ausencia congénita de pigmentación de ojos, piel y pelo ( que no oscurecen con la edad ), y poseen el cromosoma 24 erróneo, estando su autosómica dominante ligada al cromosoma X y manifestándose sólo en individuos del sexo masculino.
Finalmente, en el mismo revelador libro de Enoch, aparece el primer caso de adulterio registrado, cuando a la mujer de Lamec, hijo de Matusalén, le nace un hijo que " no es como de los hombres sinó que parece un hijo de los ángeles del cielo, su naturaleza es diferente".
Lamec expresa su preocupación de que su hijo no fue engendrado por él sinó por los ángeles a su abuelo, el propio Enoch, quien lo tranquiliza diciéndole:
"He aquí que pecaron, transgredieron la ley del señor, la cambiaron para ir con mujeres y pecar con ellas, desposaron a algunas de ellas, que dieron a luz criaturas no semejantes a los espíritus, sinó carnales" ( aquí la naturaleza desenmascara definitivamente a los ángeles, poniendo en evidencia que su "luz", vista por los humanos como atributo celestial, era simplemente producto de algún tipo de tecnología ) "habrá por eso gran cólera y diluvio sobre la tierra (...) pero el niño que os ha nacido y sus tres hijos ser{an salvados cuando mueran los que hay sobre la tierra".
El niño en cuestión era ni más ni menos que Noé  y aquí se pone en evidencia una vez más el particular sentido de justicia ( o injusticia, si lo medimos con nuestra vara ) "divina" por la cual, por un lado se condena expresamente a todos los ángeles pecadores que yacen con humanas e incluso se los culpa de ser los detonantes del próximo gran diluvio, no obstante lo cual se recompensa con la supervivencia a un hijo producto de esta unión supuestamente prohibida y pecaminosa, mientras se destruye al resto de los humanos que no participaron en estas uniones espurias.
Una joya nuestros dioses, a los cuales sus seguidores declarados de la iglesia actual le hacen verdadera justicia, pese a lo cual, por supuesto, se encargaron de excluír a Henoc y todas esas morbosas sugerencias suyas del cánon bíblico.
Es más, parece que los propios Elohim disienten con la forma de impartir una supuesta justicia por parte de sus hijos en la Tierra ( ¡esos sí que eran abismos generacionales! ): en el Salmo 82 de la biblia, se dice:
"Elohim se yergue en la asamblea divina, y en medio de LOS DIOSES juzga: ¿Hasta cuándo juzgaréis  injustamente y a los malvados mimaréis? ( el contexto es, evidentemente, muy al estilo de los dioses griegos, con Zeus a la cabeza ).
Por supuesto, y una vez más, todo lo antedicho está tan teñido de acciones ligadas tan estrechamente a la naturaleza humana que tiene también una lectura inversa, que es pensar que en lugr de ser los dioses los creadores de los hombres fueron éstos quienes inventaron a las divinidades para explicar sus miedos, anhelos y esperanzas, o paliar sus miedos ante fuerzas que le eran desconocidas e incontrolables.
Es tan profundo el agujero temporal que separa el nacimiento de los mitos y leyendas que si alguna vez tuvieron una base real, ésta se encuentra tan gravemente tergiversada y modificada con el paso de los años y con las propias fantasías y patologías humanas, tan teñidas de sus propios grandes defectos ( escándalos, violaciones, incestos, raptos, crímenes, injusticia y violencia extrema ), que buscar respuestas a preguntas esenciales sobre dioses primigenios sin viciarlas con la fragilidad de nuestras limitaciones y condicionamientos, permite sólo apuestas arriesgadas que estén en permanente riesgo de estar equivocadas de raíz.
Aunque de alguna forma consuela pensar que cualquier elección que hagamos en la vida está condicionada por la misma incertidumbre.

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