martes, 17 de abril de 2012

HOPI, UN PUEBLO SOBREVIVIENTE DE OTRO MUNDO

GUARDIANES DE LA TIERRA
Cuando se intenta escarbar en el pasado ancestral de nuestra especie, siempre es preferible hacerlo a través de los pueblos de mayor antigüedad que por ende conservan más data fidedigna de sus textos originales y por ende menor porcentaje de ruidos, supersticiones o proyecciones que lo alejen de su orígen estrictamente científico y empírico.
Los Hopi ( que significa "pacíficos" ) son uno de los pueblos más antigüos de Norteamerica ( ellos afirman que los más antigüos y de hecho han habitado el primer asentamiento del que se tenga noticia en EE.UU.: Oraibi ) y actualmente habitan el territorio de la reserva federal del pueblo navajo, en la meseta central de Arizona, en el suroeste de los EE.UU.
Su cultura proviene de tiempos milenarios y conserva tradiciones que provienen desde la noche de los tiempos, mitología que, si bien está irremediablemente contaminada con simbolismos y alegorías, está muy lejos de tratarse de  fábulas o invenciones, siendo - muy por el contrario - otro capítulo de la tradición viva de nuestros orígenes ancestrales, perfectamente coherente con  otros retazos de este relato primigenio de un orígen común y un planeta globalizado que han sobrevivido en antigüas culturas como la sumeria, la hebrea, la egipcia, la maya, la australiana, la indonesia, la pascuense, la hindú, la japonesa o la china por citar sólo algunos referentes emblemáticos.
Todas estas culturas han sido contaminadas por el tiempo, megadesastres naturales y/o provocados por seres inteligentes, infantiles guerras por el monopolio del linaje, e intoxicadas por las religiones consolidadas merced a la pérdida del aliento de estrellas, pero pese a todo, aún contienen más susurros de verdad que cualquier grito de los arqueólogos y antropólogos ortodoxos.
Respecto al pueblo Hopi, que aún entona canciones en un idioma que confiesan no entender, es una cultura que se pierde en la prehistoria formando parte de un grupo étnico llamado "shoshones" ( serpientes ), descendientes de una cultura matriarcal llamada Anasazi,  que celebra el culto a la Serpiente Emplumada y habla una lengua repleta de arcaísmos  también emparentada con el idioma de los antigüos aztecas y mexicas, aunque éstos provienen de una cultura netamente patriarcal ( aunque originalmente fueron también un pueblo lunar, ya que México significa Luna -"Metztli" - ), e incluso coincidentes en algunos vocablos con las lenguas sumeria, japonesa, china, y griega.
Arquitectónicamente, también subsisten similitudes con otras tradiciones, como la construcción de puertas y ventanas en forma de "T", presentes en Turquía ( Göblekli Tepe ), Zimbawe ( Monumento Zimbawe ), Chipre ( Khirokitia ), Polinesia ( Islas Marquesas ), y Perú ( Caral, Chavín ), laberintos simbolizando la Madre Tierra al estilo de los existentes en Creta y otros énclaves europeos, estructuras circulares como las  que también están presentes en Menorca ( talaiots ), Norteamérica ( kivas ), Grecia ( tholos ), Cerdeña ( nuraghes ) o Rusia ( turganes ) y dentro de su compleja religión el ícono del flautista danzante coincide sorprendentemente  con la cultura safaítica de Siria y Jordania, mientras la esvástica es uno de sus símbolos más preciados al igual que entre budistas e hindúes, como así también la creencia mutua con éstos últimos de cumplir "el sendero recto" ( "camino de la vida" para los hopi ) y de que una energía vital atraviesa centros vibratorios del cuerpo con el primero ubicado en la obertura de la coronilla, mientras su símbolo del ouroboro ( la serpiente mordiéndose la cola )  coincide con numerosas culturas esotéricas ancestrales.
Se consideran a sí mismos los "guardianes de la Tierra" encargados de evitar la destrucción del mundo por la ceguera humana, y un "pueblo elegido".
Contradiciendo las teorías ortodoxas, afirman que llegaron a América desde un enorme continente hoy sumergido en las aguas del océano Pacífico llamdo Kasskara, huyendo del hundimiento del "Tercer Mundo", y luego de inspeccionar numerosos territorios, en una cronología muy similar a  la relatada por otras culturas ancestrales del mundo.
Un ingeniero de la NASA, Joseph F.Blumrich, investigó en profundidad esta cultura en 1970, en busca de pistas sobre los vuelos espaciales en la antigüedad documentados en infinitos geoglifos, pinturas rupestres y estructuras megalíticas, y fue informado por el chamán de la tribu de la existencia en aquellos tiempos remotos de los "cachinas" ( "venerables sabios" ), unos fantásticos seres de apariencia humana provenientes de otro planeta llamado Toonaotekha, que poseían escudos volantes de velocidad increíble impulsados por energía magnética, y que ayudaron a su pueblo en el traslado luego de la catástrofe de Aztlán, a bordo de sus "pájaros de hierro".
El chamán describió así los escudos volantes al asombrado ingeniero de la NASA:
"Si se cortan las partes inferior y superior de una calabaza se obtiene una corteza, y al superponerlas se obtiene un cuerpo con forma de lenteja. Así era el aspecto de los escudos voladores."
Los "cachinas" - continúa la tradición hopi - "los hermanos blancos ( pahana ) ", eran venerables sabios de conocimientos superiores a los del hombre y en ningún momento de sus leyendas son considerados dioses.
El primer asentamiento que su pueblo construyó en el continente americano fue en América del Sur, a origllas de un gran lago,  y recibió el nombre de Tautoma ( "Tocada Por El Rayo" ), que, conforme a investigaciones actuales, sería nada más y nada menos que la ancestral Tiahuanaco, y el lago, el Titicaca.
Un gran cataclismo los obligó posteriormente a abandonar el énclave y dispersarse por todo el continente ( aún con la ayuda permanente de los "cachinas" ), dividiéndose en clanes y grupos que poco a poco fueron deshomogeneizando sus rasgos culturales y étnicos.
El relato Hopi de su emigración hacia el norte es geográficamente impecable: habla de haber atravesado una calurosa selva y luego toparse con una pared de hierro que le impedía continuar avanzando hacia el norte.
Construyeron entonces "La Ciudad Roja", que corresponde a Palenque, ubicada en la península de Yucatán en México iniciando un período muy beligerante luego del cual fueron abandonados por los "cachinas" ( nó sin antes prometerles volver, al exacto mismo estilo que en todos los textos considerados sagrados en el planeta ) , emigrando entonces hacia el norte hasta asentarse finalmente en Oeribi, en una región que llamaron Tuwanasavi ( "El Centro del Universo" ) por considerarlo el eje central de una esvástica  dextrógira imaginaria que representa todos los movimientos de su pueblo a través de los siglos.
Las tradiciones Hopi, una de las mejores preservadas de las tribus americanas y defendidas incorruptiblemente ante potencias invasoras como España y EE.UU., fueron recopiladas por el escritor norteamericano Frank Waters en su libro "Book of the Hopi" ( 1963 ) a través del testimonio de 30 ancianos residentes en la reserva Hopi de Arizona, obra que no sólo fue aprobada contundentemente por los líderes de la tribu, sinó que pasaron a considerarla su propia biblia.
Las analogías de esta mitología con las del resto del mundo antigüo son contundentes: el paraíso original, un dios creador andrógino, la historia de la humanidad dividida en varios ciclos separados entre sí por enormes catástrofes apocalípticas ( para los Hopi, hemos vivido cuatro y viviremos siete en total ), la convivencia en anteriores ciclos con seres sabios, poderosos y evolucionados provenientes de los cielos que ayudaron al hombre, un gigantesco diluvio provocando la huída del hogar original, un pueblo elegido sobre el resto para su salvación a quien blancos dioses barbudos abandonan pero bajo firme promesa de volver un día, una oscura era de conflictos, un acto de soberbia desafiando la divinidad y un gigantesco castigo a dicha arrogancia.
El patrón es tan recurrente que deja sin aliento, y demuestra la evidente prehistoria común de todos los pueblos antigüos, unificados bajo una sola visión, cultura, moral y tecnología, aquélla que nosotros llamamos la Ciencia Madre.
EL GÉNESIS HOPI
La tradición hopi explica que la humanidad no tuvo una, sinó varias destrucciones y que existieron tres mundos diferentes antes que el actual, y que existirán tres más luego de aniquilado el nuestro.
El primer mundo fue creado por un dios hacedor llamado Sotuk-nang, por encargo de Taiowa, el dios sol y a través de la diosa Kokyangwúti ( mujer-araña ) que poseía el don de engendrar vida.
La diosa engendró dos gemelos, a quienes nombró custodios del polo Norte y Sur, y luego, con tierras de distintos colores ( por las razas amarilla, blanca, negra y roja ), creó hombres y   mujeres a imágen y semejanza del dios creador.
LOS CUATRO MUNDOS
Tokpela fue el Primer Mundo, una Edad de Oro paradisíaca en la cual la humanidad poseía abierto su Tercer Ojo ( kópavi, "la puerta abierta" ) para comunicarse con la trinidad divina, podía también hablar con los animales y existía una sola lengua universal.
Hasta que una serpiente ( Kato'ya ) y un pájaro hablador ( Mochni ) comenzaron a sembrar la desconfianza entre los hombres y los incitaron a olvidar sus rezos a los dioses celestiales.
Entonces el dios hacedor invitó a ciertos elegidos de la especie humana a refugiarse en cavernas habitadas por un pueblo-hormiga, luego de lo cual una desmesurada actividad volcánica arrasó toda la zona llevándose consigo todo el mundo conocido.
El segundo mundo ( Topka ), bastante menos ideal que el primero, fue destruído a su vez por un cambio de polaridad planetaria y una terrible glaciación, salvándose nuevamente quienes gracias a su "visión interior" pidieron ser acogidos por el "pueblo hormiga" en su mundo subterráneo.
El tercer mundo, Kuskurza, vio nacer a un hombre tecnológico que construyó gigantescas ciudades y desarrolló una tecnología avanzada que lo llevó a dominar la Tierra y los cielos  con sus "patuwotas" voladoras con forma de escudo, aunque este hombre tecnológico utilizó su poder para destruír y atacar a sus semejantes con armas devastadoras.
Nuevamente llegó la destrucción de un ciclo, esta vez por medio de las aguas ( cuyo recuerdo nos llega como El Diluvio Universal ) y una vez más fueron advertidos unos pocos humanos que esta vez se refugieron dentro de cañas de bambú selladas.
Cuando la hecatombe hubo finalizado, los sobrevivientes vieron que el agua lo había devorado todo a su alrededor y, ayudados por la Mujer Araña, iniciaron su éxodo hacia una nueva "tierra prometida".
Sotuknang, el dios hacedor les habló y les dijo:
"Abajo, en el fondo de los mares, están las orgullosas ciudades, las naves voladoras y los tesoros mundanos corrompidos por el mal de aquél pueblo que no supo encontrar tiempo para cantar alabanzas al creador".
El Kiva, centro ceremonial Hopi rememora a través de una estructura circular subterránea, llamada "Kiva de Aztec" ( " nuevo méxico " ) - con un techo sostenido por cuatro pilares que simbolizan los cuatro mundos -, los tiempos previos a las dos primeras destrucciones del mundo cuando los elegidos se refugiaron en las profundidades de la Tierra con el "pueblo hormiga" y luego emergieron desde el útero mismo de la madre tierra a través de un agujero llamado "sipapu".
LA PROFECÍA DEL FIN DE NUESTRO MUNDO
Si bien previamente a la edición del libro de Frank Waters las tradiciones hopi se transmitieron siempre verbalmente, existe sin embargo un testimonio literalmente grabado en piedra, legado por los "cachinas", a través de extraños jeroglíficos rodeados por extraños artefactos voladores, los "escudos volantes" conque se transportaban sus ancestrales amigos y mentores.
Se trata de la legendaria roca de Oraibi,  llamada Piedra de las Profecías, o de Mesa Negra, donde no sólo se describe el génesis de la creación y la destrucción de los tres mundos previos al nuestro, sinó que se profetiza también el fin de este Cuarto Mundo y advenimiento del Quinto, con una seria advertencia de que esta transición nuevamente estará rodeada por graves catástrofes naturales, políticas y sociales.
Se tratará de una Gran Purificación y depuración planetaria, que tendrá lugar debido a la acción conjunta de los cuatro elementos y que estará precedida por nueve señales:
A sus tierras llegarán hombres blancos acompañados por extraños animales tirando de grandes cajas ( carretas ) que los robarán y golpearán con truenos ( armas de fuego ).
Luego las praderas se llenarán de serpientes de hierro ( trenes ),  una telaraña gigantesca ( cables telegráficos, telefónicos y eléctricos ) a través de la cual la gente podría hablar, ríos de piedra ( carreteras )  y "el gran águila caminará sobre la Luna" ( misiones Apollo ).
Muchos jóvenes de largos cabellos se unirán a los indios para aprender su sabiduría ( hippies ), y dos potencias sacudirán la Tierra por dos veces: el símbolo de una será el sol naciente ( Japón ) y el de la otra el signo de las cuatro direcciones ( Alemania ).
Durante el transcurso del segundo conflicto se verterá una calabaza de cenizas desde el cielo que hará hervir los ríos y matará a los peces, llevándose tras de sí todo resto de vida humana ( las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki ).
El mar se volverá negro y muchos seres vivientes morirán por ello ( vertidos petrolíferos ), y la última señal ( que todavía no se ha producido y por lo tanto permenece enigmática en cuanto a su significado ) será que se escuchará desde una morada celestial arriba de la tierra un gran estruendo y reaparecerá La Estrella Azul, que devolverá a la Tierra su rotación natural ( que es contraria a la actual ) y será a la vez el aviso de los días finales y el comienzo del Quinto Mundo.
Entonces, podrá verse el regreso de los gemelos creados por la Mujer Araña volando con sus escudos voladores y serán los siete años finales y la última oportunidad para los hombres y todo ser viviente de recordar las enseñanzas originales y transformarse.Los más débiles se volverán locos y finalmente, llegará la Kachina Roja que todo lo purificará con una luz roja hacia adelante dejando su marca en el Universo.

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